Durante décadas, el yaguareté estuvo extinto en el Iberá. Hoy vuelve a caminar los esteros, y esa sola frase cambia la experiencia de estar acá. Este artículo es honesto desde el principio: verlo es un golpe de suerte enorme, no una excursión con resultado garantizado. Pero entender dónde está, por qué volvió y cómo se lo busca hace que el viaje valga aunque no aparezca.
El regreso del felino más grande de América
El yaguareté (Panthera onca), el mayor felino del continente y En Peligro Crítico en Argentina, estuvo regionalmente extinto en Corrientes durante muchos años. Su regreso al Iberá es el mayor logro del rewilding argentino: un programa de Rewilding Argentina lo reintrodujo mediante cría y liberación, y hoy hay ejemplares libres patrullando el humedal. El corazón de la operación está en la isla San Alonso, en el centro del parque, donde funciona el centro de reintroducción; desde ahí los animales liberados fueron recolonizando el territorio que la especie había perdido. Según Rewilding Argentina, en 2026 ya son al menos 50 en libertad, contando una cría nacida en abril. Siguen siendo pocos para un territorio inmenso, así que el encuentro casual es raro por diseño: el éxito del proyecto se mide en que el animal vuelva a ser salvaje, no en que sea fácil de ver.
Es un cazador solitario y crepuscular. En el Iberá caza sobre todo carpinchos y chanchos cimarrones, y también ciervos de los pantanos; nada con soltura entre los esteros y recorre territorios amplios. Esa biología explica todo lo que sigue: dónde buscarlo y a qué hora.

Dónde: los portales con territorio de yaguareté
Los ejemplares liberados se mueven por el sector sur y central del parque. En la app, la ficha del yaguareté figura asociada a tres portales:
- Portal Carambola: el más ligado al yaguareté en el imaginario del parque y una base habitual para las salidas de fauna en la zona.
- Portal Laguna Iberá (Colonia Carlos Pellegrini): el acceso más desarrollado, con más guías y logística.
- Portal San Nicolás: pastizales y bañados extensos en el noroeste del sistema.
Importante: ningún portal "garantiza" el avistaje. Lo que ofrecen es estar en el territorio correcto, con guías que conocen los movimientos recientes y las cámaras trampa del área.
Cuándo: amanecer, atardecer y paciencia
El yaguareté es crepuscular, así que las ventanas reales son el amanecer y el atardecer. A media mañana descansa oculto. En términos de temporada, no hay un mes "del yaguareté": la constancia importa más que el calendario. Para el resto del elenco, que es lo que de verdad vas a ver, cada época tiene lo suyo: está en la nota sobre cuándo visitar el Iberá.

Cómo: safari especializado y expectativas sanas
Buscar yaguareté no es una actividad de mostrador. Requiere salidas al amanecer o al atardecer con guías locales habilitados que trabajan la zona y siguen los registros recientes. Conviene coordinar con anticipación.
En la app tenés los prestadores de excursiones y los guías de sitio de cada portal con contacto directo:
- Excursiones del Portal Carambola y sus guías de sitio.
- Excursiones del Portal San Nicolás y sus guías, incluida la Asociación Yaguareté Rogá.
- Excursiones del Portal Laguna Iberá.
La expectativa sana: vas a ver carpinchos por cientos, yacarés a metros, ciervos de los pantanos, monos carayá, decenas de aves y, con suerte, huellas o un relato reciente del guía. El yaguareté es el premio mayor de una lotería que igual pagás con creces.
Lo que viene: del Iberá al Pantanal
Jaguar Rivers, o Ríos del Yaguareté, se lanzó en Nueva York en septiembre de 2025 y se presentó en Buenos Aires en septiembre de 2026. Es una red de cuatro organizaciones que quiere reconectar los ríos, humedales y bosques de la cuenca del Paraná para que el yaguareté vuelva a moverse entre ellos. La forman Rewilding Argentina, Nativa (Bolivia), Onçafari (Brasil) y la Fundación Moisés Bertoni (Paraguay), con el acompañamiento de Tompkins Conservation. La primera meta que se plantean las organizaciones es reforzar la conexión entre el Pantanal y los Esteros del Iberá. Sofía Heinonen, directora ejecutiva de Rewilding Argentina, contó a Infobae que la idea nació al ver que los yaguaretés jóvenes se dispersan por los ríos: en 2024, pescadores vieron a uno nadando por el Paraná hacia Paraguay.
Para dimensionarlo: en toda la Argentina quedan entre 250 y 300 yaguaretés, según la última estimación disponible, y al menos 50 de ellos viven libres en el Iberá. Para quien viaja hoy no cambia nada, porque es un trabajo de largo plazo. Pero dice mucho del lugar: el Iberá pasó de ser el sitio donde el yaguareté volvió a ser el punto de partida para que vuelva a otros lados. Si estás eligiendo entre los dos humedales, la comparación está en Iberá o Pantanal.
Por qué vale la pena aunque no lo veas
Navegar Carambola sabiendo que el yaguareté volvió a estar ahí es una experiencia distinta a hacerlo sin él. No es lo mismo un humedal completo que uno al que le falta su gran depredador. El proyecto de reintroducción devolvió esa pieza, y visitarlo es, además de un viaje, una forma de sostener el modelo de conservación que lo hizo posible.
Antes de salir, cargá la guía de fauna de Iberá Experience en el teléfono y resolvé la logística con las preguntas frecuentes. Y si el yaguareté no aparece esta vez, ya sabés: es la mejor excusa para volver al Iberá.
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