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Antes de ser parque, buena parte del Iberá fue campo: estancias ganaderas que rodeaban los esteros, con su casco, su galpón y sus caminos de arena. Algunas pasaron al parque, otras siguen trabajando y unas cuantas abrieron sus casas a los viajeros. Dormir en una de ellas es otra manera de conocer el Iberá: salís a caballo o en lancha desde la tranquera, comés lo que se cocina en la casa y a la noche el silencio es el del campo.

Esta nota junta cinco cascos de estancia donde se puede dormir hoy, cada uno en una zona distinta del Iberá, con lo que cada uno tiene de historia y desde qué portal se sale. La tarifa de cada uno está en su ficha de la app.

San Juan Poriahú, en Loreto: la que cuenta casi cuatro siglos

Es la que tiene la historia más larga para contar. Está sobre la RN 118, a unos 12 kilómetros del centro de Loreto, en un campo de casi 13.000 hectáreas que llega hasta los esteros. Según la familia García Rams, que la atiende, la casa nació como una capilla de barro de los jesuitas, en 1635, cuando la zona era una estancia de cría para las misiones. Es el relato de la familia, el mismo que repiten la prensa y los operadores que la visitan: no encontramos un registro documental aparte que lo confirme.

Lo que sí está a la vista: recibe huéspedes desde 1986, según la familia, tiene diez habitaciones y sale al estero en lancha, en camioneta, a caballo y a pie. En esas salidas aparecen monos carayá, yacarés, carpinchos, espátulas rosadas y ciervos de los pantanos, según contó La Nación en octubre de 2026. La comida es casera.

Está en la zona del Portal San Antonio, el de los monos carayá. Ficha y contacto: Estancia San Juan Poriahú.

Rincón del Socorro: de estancia ganadera a base del rewilding

Su casco es de 1896, según el hotel, y durante más de un siglo fue una estancia ganadera de unas 12.000 hectáreas sobre la RP 40, entre Mercedes y Colonia Carlos Pellegrini. La compraron Douglas y Kristine Tompkins (en 2001, según el hotel), que restauraron la casa y la convirtieron en una de las bases de la recuperación del Iberá. De aquellas hectáreas, solo 400 siguen en manos de la Fundación Rewilding Argentina: el resto se donó al Estado nacional y hoy es parte del Parque y la Reserva Nacional Iberá.

Ahí empezó la vuelta de la fauna perdida: en 2007 se liberó en Rincón del Socorro la primera pareja de osos hormigueros gigantes del programa de reintroducción, y en 2015 empezó a formarse una población nueva de venados de las pampas.

Hoy el casco es un hotel que opera la división hotelera de Rewilding. Las salidas incluyen safaris de día y de noche, avistaje de aves, caminatas, cabalgatas, bicicleta, lancha y kayak. Queda en el paraje Uguay. Ficha y contacto: Rincón del Socorro. Los demás prestadores de la zona están en el Portal Uguay.

Estancia Iberá, en Colonia Carlos Pellegrini: el casco sobre la laguna

Es un antiguo casco de estancia remodelado, a orillas de la laguna Iberá y cerca del pueblo de Colonia Carlos Pellegrini. Pertenece a la misma red de hoteles que Rincón del Socorro (Rewilding Experience). No tiene una fecha de fundación publicada, así que no te vamos a inventar una.

Se aloja en casas independientes. Según el hotel, el servicio es con pensión completa y salidas incluidas (lancha, kayak, cabalgata, caminata, bicicleta, safari nocturno y avistaje de aves), aunque en su motor de reservas también vende la noche sola o con desayuno. Su restaurante también recibe a quien no se aloja ahí. Tiene la ventaja del lugar: estás en uno de los portales con más oferta del Iberá, con la laguna a pasos. Ficha y contacto: Estancia Iberá. El resto de los alojamientos del pueblo, en el Portal Laguna Iberá.

El Tránsito, en el Portal Carambola: una estancia de 1921

Según el propio hotel, la estancia se levantó en 1921. Queda en pleno campo, a unos 20 kilómetros de Concepción del Yaguareté Corá: 12 de ripio y 8 de tierra, según el hotel. A principios de los 2000 Kris y Douglas Tompkins la compraron y restauraron el casco, y en 2018 la adquirió Más Iberá S.A., que la convirtió en hotel boutique.

Tiene trece habitaciones, entre ellas una casa aparte, la Casa Yaguareté, y las salidas incluidas van del kayak y la navegación a la cabalgata, el senderismo, el safari nocturno y la canoa a caballo. Dentro de esta lista, es la base para el Portal Carambola. Ficha y contacto: El Tránsito Hotel Boutique.

Puerto Valle, en Ituzaingó: la casona de 1868 sobre el Paraná

Esta queda en el borde norte, sobre el río Paraná y no adentro de los esteros, pero tiene una historia que vale el desvío. Según el hotel, la casona correntina es de 1868 y fue la casa de Bernardino Valle, el fundador de Ituzaingó. Según el mismo relato, en los años 70 el hotel sufrió un incendio y se reconstruyó manteniendo el estilo original. Hoy es un hotel de trece habitaciones, cuatro de ellas en la casona, rodeado por un parque de 14 hectáreas.

Desde ahí se navega el Paraná, se sale a caballo o en kayak y se va de safari al Parque Nacional por el Portal Cambyretá, el de los guacamayos rojos. Ficha y contacto: Puerto Valle.

Si no dormís en una, visitala de día

No hace falta alojarse para conocer una estancia que trabaja. Cerca de Colonia Carlos Pellegrini, la Estancia San Antonio recibe visitas de día con cabalgata, demostración de tareas de campo y comida criolla. Es una buena forma de ver de cerca el Iberá ganadero, el que sigue existiendo al lado del parque.

Antes de reservar

Si todavía no elegiste zona, la guía de dónde dormir en los Esteros del Iberá ordena el resto de la oferta, de los campings a las posadas familiares, portal por portal.

En Iberá Experience están las fichas de estas cinco estancias y de todos los alojamientos del Iberá, con fotos, tarifa y contacto directo con cada uno. Gratis y sin registro.

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Gratis y sin registro, en la web y en Google Play: la app que reúne los 10 portales y más de 500 prestadores locales.

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